Comercios valencianos que tiran del carro en plena alerta

Los comercios de barrio se han convertido en una salvación para el día a día de los valencianos que están confinados en casa y que sólo salen a comprar lo esencial. Quioscos, papelerías, farmacias, tiendas de comida para llevar, panaderías, droguerías, fruterías, ópticas, clínicas veterinarias o tintorerías, entre otras, están a pie del cañón para abastecer a los valencianos. Eso sí, esperan que la clientela en la medida de lo posible no falle porque las cuotas de autónomos se tienen que pagar sí o sí y están haciendo un esfuerzo titánico para tirar del carro.

Aurora Gual | Droguería Aurora «Aguantaremos mientras no perdamos dinero. Veremos»

Aurora regenta una droguería en la calle José Aguilar, en el barrio de Ayora. Para mantener el negocio abierto ha marcado con cajas de cartón la distancia de seguridad con el mostrador y porta guantes y mascarilla. Afirma que la situación actual «no beneficia a nadie porque vendes ciertas cosas, pero no hay muchos clientes potenciales en la calle». Entre los productos estrella de estos días, el primero del ranking es el papel higiénico. «Vendo el doble que antes de este producto. También alcohol, lejía o celulosa para limpiar. Y algunos que se les está acabando el detergente o suavizante». Afirma que tiene la suerte de que «la planta baja es mía y no pago alquiler, pero el día que vea que no entra gente por la alerta, si llegara a perder dinero, tendría que cerrar un tiempo porque no podemos aguantar si llega la situación de perder dinero. Veremos».

Luis Salar | Farmacéutico «Hemos quitado productos de los estantes por prevención»

Luis está al frente de un servicio de primera necesidad, una farmacia. Estos días han puesto sillas para marcar las distancias con los mostradores y limpian frecuentemente estos puntos. «Hemos decidido quitar todos los productos que estaban al alcance de la gente en estantes como chupetes, plantillas o botes de leche. De este modo, el que quiera adquirirlos, los tendrá que pedir en el mostrador como medida preventiva». Apunta que mucha gente sigue entrando en busca de mascarillas, pero no hay. Además de los medicamentos de los enfermos crónicos, apunta que están vendiendo mucho paracetamol y pastillas para aclarar la garganta. «Nosotros no podemos cerrar, somos un servicio público», añade.

Pilar G. e Isabel B. | Horno Rozalén «Restringimos el aforo a seis personas en el local»

Tras la mascarilla que portan sólo dejan ver los ojos, pero la amabilidad con la que atienden a los clientes no ha cambiado. En el horno Rozalén, en la calle Maestro Valls, han dispuesto cajones isotérmicos como elementos separadores de los mostradores. Una de las medidas que han tomado «es restringir el aforo a seis personas dentro del local, el resto tiene que esperar en la puerta por seguridad de todos». En un cartel detallan que han habilitado un servicio de entrega a domicilio. Si bien ofrecen a sus clientes pasteles, pastas y comida para llevar, reconocen que «lo que más estamos vendiendo es pan porque ahora como la gente está en casa y tiene más tiempo, sí se hace la comida».

Ángel Bajo | Quiosco de prensa «La gente viene a comprar pasatiempos y prensa»

Ángel regenta un quiosco de prensa y estos días en los que están cerrados tanto los colegios comolos institutos echa de menos a los jóvenes que habitualmente acuden a comprar ‘chuches’ antes de regresar a sus casas. «También se ha notado que, como los bares no abren, son clientes que no vienen a primera hora a llevarse prensa o revistas». Eso sí la gente acude a por la prensa «y se llevan también revistas de pasatiempo, revistas infantiles o para colorear, para que los niños que están en casa tengan cosas con las que entretenerse». Eso sí, ha tomado la decisión de no abrir por la tarde porque los escolares no van a clase y no hay una afluencia tan grande.

Jéssica Cárdenas | Centro veterinario Cárdenas Marítim «Tenemos que seguir al frente y con mucha desinfección»

En el centro veterinario Cárdenas Marítim afirman que estos días está acudiendo gente a hacer acopio de pienso para las mascotas. «Estamos vendiendo más pienso de lo habitual». Eso sí, en estas jornadas de alerta se atiene por cita previa «para que haya concentración de personas en la sala de espera». Y detalla que están atendiendo casos de animales enfermos, «porque hay que seguir dando servicio». Añade que «se deja para más adelante el tema de vacunas y desparasitaciones». También han decidido cerrar el servicio de peluquería canina. «Tenemos que seguir adelante, pero con mucha prudencia y desinfectando todo constantemente, tanto los mostradores como los pomos de las puertas y las sillas de la sala de espera. Es fundamental que esté todo en un perfecto estado».

Marianela | Comidas para llevar Annella’s «Tenemos que mantener la tienda para sobrevivir»

En las tiendas de comidas para llevar también han notado la menor afluencia de público. «Ahora viene un 40% de lo habitual porque tenemos muchos clientes que son personas mayores y que no salen ni para comprar la comida». Eso sí hay gente fiel que sigue acudiendo a por raciones. De hecho, ayer para San José, también ofrecieron menús a los clientes. Eso sí han puesto carteles para pedir a la gente que respete la distancia de seguridad de un metro, para garantizar el buen servicio. «Y ahora estos días estamos haciendo paellas de menor tamaño para que no se quede nada por vender». También detalla que «tenemos que seguir atendiendo a la gente porque hay que mantener el negocio para sobrevivir. Ojalá esto pase pronto porque de lo contrario no sabemos qué es lo que va a pasar», añade resignada.

Isabel Rodrigo | Tintorería Rogemi «Los trajes de valenciana se me han quedado colgados»

Isabel regenta una tintorería en la calle Pedro de Valencia, cerca de Serrería. Lleva 25 años al frente del negocio y tiene 49 años cotizados. Lamenta que el Gobierno «no nos haya metido en el saco de las subvenciones». Como anécdota en su tienda penden de cuerdas diez trajes de valenciana «porque como suspendieron las Fallas y acto seguido vino la alerta, la gente no ha venido a recoger los trajes de mujer y hombre. Los trajes de valenciana se me han quedado colgados en la tienda». También indica que «hay clientas que visto cómo estaba lo de las Fallas tampoco trajeron los trajes y eso hace que haya bajado la demanda». Explica que tiene que cerrar por las tardes «para no perder dinero y estoy hablando con mi abogado para ver cómo vamos gestionando todo porque de normal los ingresos son para subsistir, pero ahora estamos al límite y tenemos que pagar el agua, la luz, el alquiler, empleados, seguridad social y la hipoteca». Además, detalla que «no puedo teletrabajar, no me puedo llevar las máquinas y las planchas a casa y no puedo atender en mi casa». Por eso opina que «deberían de evitarnos el pago a los autónomos, no es justo que no tomen medidas para ayudarnos porque lo estamos pasando francamente mal».

Pedro M. | Papelería Ébano «Vendemos cuadernos de repaso y manualidades»

Pedro debería estar vendiendo cientos de ‘chuches’, libros de lectura y material escolar y de oficina, pero asegura que «estamos viviendo días extraños y nos toca adaptarnos a las circunstancias», Explica que en estas jornadas sólo recibe la visita de dos o tres clientes «y no sé si vale la pena abrir porque la afluencia es muy baja». Y recuerda que «sí o sí tenemos que pagar la luz, el agua y los módulos de autónomos. No sé cómo vamos a resistir esto porque como vaya para mucho tiempo…». Agradece a los fieles clientes que acuden a por material. «Estos días lo que más se vende son revistas de pasatiempos, cuadernos de repaso para los niños y para colorear, pinturas y manualidades».

Leave a Reply