Merkel de nuevo

La canciller alemana, Angela Merkel, este miércoles en Berlín.La canciller alemana, Angela Merkel, este miércoles en Berlín.HENNING SCHACHT / POOL (EL PAÍS)

El covid19 ha puesto al descubierto los problemas de gobernanza de la globalización. El mundo se enfrenta a la peor crisis económica desde la Gran Depresión, recordemos que en 1930 el PIB nominal de EE UU cayó más del 10%. China tardó en reaccionar pero luego tomó medidas muy drásticas, ha tardado dos meses en quitar el estado de alarma y su economía aún le cuesta recuperar la normalidad. Ahora le toca a Europa y EE UU ya empieza a cerrar ciudades como Nueva York o el Estado de California que es una economía con un tamaño similar a Alemania.

Tomando las medidas chinas, en dos meses podríamos ver cierta normalidad en las restricciones de aislamiento y movilidad de la población. El colapso de los flujos de comercio mundial, de consumo privado, inversión, fuga de capitales y la inestabilidad financiera está siendo más intensa que 2008. El debate empieza a ser sobre la recuperación cuándo aún no se ve el suelo y cuándo lleguemos a él aún se puede escarbar. El debate debería ser ¿qué se puede hacer para evitar otra gran depresión?

La semana que viene se ha convocado un G20 que es el foro ideal para acordar medidas entre los países. La prioridad es un armisticio en la guerra comercial entre China y EEU U. Pero Donald Trump tiene elecciones en noviembre, sigue diciendo que es un virus chino y mantiene un discurso bélico contra el gigante asiático. La falta de acuerdos globales es una de las variables que puede poner en riesgo la ansiada recuperación en V.

El otro foco de riesgo es que la inestabilidad financiera provoque un colapso del crédito. Los mercados mayoristas de crédito ya han colapsado, como en 2008. Los bancos centrales mantienen atendido el canal crediticio con medidas extraordinarias. Pero el mayor riesgo es que dos o tres meses sin apenas ingresos provoquen el colapso del canal de financiación entre cliente y proveedor. Si eso sucede habrá otra gran depresión. Por eso los bancos centrales deben estar dispuestos a licuar todos los vencimientos de facturas sin cobrar y vencimientos de deuda del sistema mundial. Y para evitar quiebras masivas de familias activar el helicóptero de Friedman, si fuera necesario, transfiriendo dinero directamente en las cuentas bancarias de los ciudadanos.

En Europa, como en 2008, cada país a lo suyo. Alemania reacio a que el BCE anunciara medidas extraordinarias para canalizar crédito a las pymes europeas un miércoles y el viernes su Gobierno anunció un aval ilimitado para las empresas germanas. Merkel vuelve al Alemania primero, como en 2008. Italia va a tener una caída del PIB en los siguientes meses, próxima al 10% y su déficit y su deuda pública se van a disparar. O Merkel autoriza urgentemente que el fondo europeo MEDE emita bonos y trasvase liquidez a los gobiernos o es muy probable que Italia y España tengan que pedir un rescate pronto o ir directamente a la suspensión de pagos. ¿Apurará Merkel hasta el límite como en 2012 para evitarlo? o ¿habrá aprendido la lección? Veremos.

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