Los trasplantes se resienten por la epidemia de COVID-19

Aún es pronto para saberlo, pero el desbordamiento del sistema sanitario por culpa del COVID-19, especialmente desde que se decretó el estado de alarma el viernes, se traducirá en una caída acusada de la actividad tanto de donación de órganos como en la realización de trasplantes. La directora general de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), Beatriz Domínguez-Gil, prevé que «en las próximas semanas se producirá un importante descenso en la actividad». Con todo, Domínguez cree que en cuanto acabe la saturación de los hospitales, se verá «la luz al final del túnel».

El colapso del sistema nacional de salud por culpa de COVID-19 y en concreto de las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI), que son precisamente los lugares donde ocurre la donación (y donde están ingresados los enfermos que reciben un trasplante), está haciendo que el número de operaciones se resienta. Estos problemas son especialmente acuciantes en las zonas más castigadas por el SARS-CoV-2, sobre todo en Madrid, explica Domínguez-Gil.

La ONT concederá prioridad durante los días que se avecinan a los pacientes en situación de urgencia y con mayores dificultades para obtener un órgano. «El objetivo de la red es preservar la actividad en todo momento en la medida en que lo permita la epidemia».

Por ahora se ignora si la infección puede transmitirse por un trasplante. A la vista de esta incertidumbre, los dirigentes del sistema se inclinan por la precaución, de modo que «cualquier persona que haya fallecido a causa del COVID-19 no puede ser donante ni de órganos ni de tejidos ni de células».

«Al resto de donantes», prosigue Domínguez-Gil, «se les tiene que hacer un cribado. Si el resultado es positivo, dudoso o no concluyente no se sigue adelante con la donación».

Más allá del incierto panorama, hay una noticia positiva: conforme vaya creciendo el número de enfermos curados de COVID-19, se puede sopesar la idoneidad de un trasplante. Eso sí, siempre con la condición de que «haya transcurrido un mínimo periodo desde el restablecimiento, que nosotros ciframos en 21 días». En este supuesto, se revisará caso por caso si procede seguir adelante. Si el test da positivo, se descarta. Si es negativo, se aprueba la operación. Aun así, se establecen salvedades. Si un potencial donante presenta un cuadro compatible con el COVID-19, será descartado incluso si la prueba diagnóstica arroja un resultado negativo.

Desde que irrumpió el virus, la ONT ha advertido a todas las comunidades autónomas. En este sentido, se ha creado un grupo de trabajo de ámbito nacional con todos los responsables autonómicos de trasplantes y el Grupo de Estudio de la Infección en el Trasplante (Gesitra), perteneciente a la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica.

«Hemos dado una serie de instrucciones muy precisas a todos los equipos de trasplantes para hacer una adecuada valoración antes de proceder con la donación», apunta.

Los criterios de actuación para el trasplante de donante vivo son los mismos, si bien en la actual situación de desbordamiento estos procesos probablemente sufran retrasos «hasta que la situación se normalice». Dado que los pacientes de mayor edad y los inmunodeprimidos son especialmente vulnerables, los trasplantados y los que se encuentran a la espera de recibir un órgano han de extremar las medidas preventivas, que por los demás son las mismas que se recomiendan para la población general. «A todas estas precauciones se suma la indicación individualizada de usar mascarilla».

Joya del sistema

La ONT es la joya de la corona del sistema nacional de salud. Por algo el año pasado revalidó su liderazgo mundial, con 5.449 intervenciones, por vigésimo octavo año consecutivo. En este sentido, en 2019 se registró una tasa de 48,9 donantes por millón de habitantes.

Por otra parte, el Centro de Transfusión de la Comunidad de Madrid rogó hoy encarecidamente a los donantes habituales que reciban un SMS para acudir a aportar sangre «lo hagan sin falta».

«Todos los días en este momento tiene que entrar un mínimo de 700 donaciones, que son las necesarias para que se pueda cubrir la demanda de sangre, fundamentalmente la de plaquetas, porque este componente caduca a los cinco días», dicen fuentes de la entidad. «Por ello necesitamos que los donantes entiendan este mensaje casi como una orden».

El Banco de Sangre y Tejidos de Cataluña disponía hoy de 10.000 bolsas de sangre, una cantidad suficiente, aunque se agotará dentro de diez días. «La gente está reaccionando bastante bien a pesar de las medidas de confinamiento. El jueves y hoy registramos donaciones», dice un portavoz del banco catalán.

Las donaciones han de ser constantes, ya que la sangre tiene un periodo de validez limitado. En concreto, las plaquetas duran cinco días y los glóbulos rojos 42. Las salas de extracciones están esterilizadas y no hay peligro de que los donantes contraigan el virus. En cualquier caso, todas las bolsas de sangre se analizan para comprobar si contienen el agente transmisor.

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