Las residencias de ancianos piden más agilidad en las pruebas

La proliferación de brotes incontrolados del coronavirus en residencias de ancianos en la Comunitat Valenciana y en toda España ha llevado a las administraciones a tomar medidas drásticas. Después de que ayer entrara en vigor la norma que decreta que la conselleria de Sanidad se hará cargo de la gestión de cualquier centro de titularidad privada o pública en la que se detecte un infectado, el resto de residencias ha continuado con el trabajo de protección y ha decidido blindarse para evitar posibles contagios. Una batalla tiene lugar en un contexto de precariedad ya que muchos centros tienen problema de abastecimiento y por ello ayer insistieron en la necesidad de que se agilicen las pruebas para así asegurar la situación.

La Asociación Empresarial de Residencias y Servicios de Atención a la Dependencia de la Comuntat Valenciana (Aerte) insistió en la necesidad de que se les proporcione material como mascarillas, guantes, batas y gafas y remarcaron que al mismo tiempo es necesario que las personas mayores atendidas, cuando los síntomas respondan, «deberían hacerse la prueba de manera preferente para prevenir contagios con otros residentes y así poder tomar las decisiones oportunas en cada uno de los centros«.

Este llamamiento llega después de que se haya estabilizado la situación en las dos residencias valencianas afectadas, la de Torrent y Alcoy, que ya están bajo el control de la conselleria de Sanidad. Durante la jornada de ayer no se notificó ninguna otra residencia afectada así que los esfuerzos se centran en estas dos instalaciones. En el geriátrico de Torrent, en la que se detectaron los primeros casos hace más de una semana, hay en estos momentos 4 fallecidos, 57 casos positivos, 6 de ellos ingresados en un hospital. Además, 34 trabajadores han dado positivo también en las pruebas de coronavirus. Todos se encuentran estables y el departamento de salud se ha reforzado con 20 profesionales de enfermería, 34 técnicos en cuidados auxiliares y 2 médicos tras tomar el mando.

En el centro de mayores de Alcoy hay en estos momentos un fallecido, 58 ancianos aislados y con síntomas y 10 personas de la plantilla en la misma situación. También hay 10 de ellas controladas por la unidad de hospitalización a domicilio en la propia residencia y, por el momento, no hay personas hospitalizadas. El departamento de salud ha reforzado el personal con dos enfermeras, dos auxiliares y un médico.

La irrupción de estos dos casos y sus dramáticas consecuencias en un colectivo que se ve afectado de forma especial por el coronavirus, ya que se suele caracterizar por tener otras patologías previas, ha provocado que el resto de geriátricos, pese a no tener casos, hayan reaccionado con medias muy contundentes. Tal y como relata una trabajadora de un centro de Valencia, a cada empleado que llega del exterior se le toma la temperatura antes de entrar y al salir y, además de ponerse mascarilla y guantes, utiliza gel desinfectante. Se ha limitado al máximo la entrada de personal ajeno a las instalaciones así como las visitas y los proveedores dejan el material y la comida en la puerta para no entrar en el edificio.

La vida de los ancianos también ha cambiado. A todos se les toma la temperatura dos o tres veces al día dependiendo de si tienen patologías previas graves y se han suprimido todas las actividades comunes así como las misas. Para entretener se han montado bingos en cada una de las plantas y cada usuario saca su silla a la puerta de la habitación y juega sin necesidad de estar en contacto con otras personas. Aquellos ancianos que no pueden quedarse solos si que están en una sala conjunta pero manteniendo siempre la distancia de seguridad y en cuánto se detecta que alguna persona tiene síntomas se le aísla en un cuarto del mismo modo que se realiza con la gente que llega de los hospitales.

Esta trabajadora relata que los psicólogos, trabajadores sociales y otros profesionales han tenido que arrimar el codo para quitar trabajo a los enfermeros y auxiliares, que estos días se ven desbordados ya que tienen que continuar llevando al día la medicación y realizando curas. Como curiosidad, en los centros que cuentan con peluquería, el servicio suele estar activo y uno de los principales objetivos de la plantilla es mantener animados a los ancianos y para ellos intentan realizar videollamadas con los familiares.

300 millones

La delicada situación de las residencias de todo el país y el aumento de fallecimientos en lugares como Madrid llevó ayer al Gobierno central a aprobar una serie de medidas para reconducir la situación. El vicepresidente y ministro de Derechos Sociales y para la Agenda 2030, Pablo Iglesias, anunció que el Ejecutivo ha creado un fondo social extraordinario dotado con 300 millones de euros para reforzar la asistencia a domicilio de personas mayores, dependientes o con discapacidad afectadas por el cierre de centros de día o centros sociales, y que «en muchos casos están solos y solas en sus casas». Tal y como informó Europa Press, el objetivo es que parte de estos fondos sirvan para reforzar las plantillas de los centros de los servicios sociales y las residencias de mayores, «uno de los lugares más vulnerables en esta emergencia sanitaria».

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