La crisis sanitaria afecta de manera desigual a las obras municipales en marcha en la comarca

horta. La crisis sanitaria en la que estamos inmersos ha puesto en jaque las obras que desarrollaban los ayuntamientos. Aunque no son de obligada paralización si las empresas cuentan con un plan adecuado de seguridad y salud, algunas de las adjudicatarias alegan la falta de suministro de materiales para justificar su aplazamiento.

En Catarroja se mantienen en marcha dos de las obras del Plan Edificant. Por una parte, se está realizando el cambio de ventanas en el colegio Jaume I, que está a punto de terminar, y continúan los trabajos de reparación de la cubierta del centro Joan XXIII, cuyas obras comenzaron esta semana y se alargarán por seis más. De esta manera, también se evita que los alumnos compartan espacio mientras se realizan los trabajos.

En Paterna hay en marcha una decena de actuaciones a pie de calle, de las que solo dos quedarán paralizadas y en Xirivella, de las cuatro empresas adjudicatarias, dos siguen funcionando, mientras que las otras han aplazado sus actuaciones, una de ellas alegando la falta de materiales que condiciona su continuidad.

La suspensión de los procesos administrativos en los ayuntamientos en cuanto a la concesión de licencias provocará un parón de las obras previstas de carácter privado y la apertura de nuevos establecimientos en toda la comarca de l’Horta.

Dentro del funcionamiento interno de los Consistorio, Servicios Sociales es uno de los departamentos que sigue a pleno rendimiento para atender a las personas más desfavorecidas y para las cuales la crisis sanitaria puede tener efectos nocivos considerables.

La Fundación Carmen Herrero Penella de Catarroja ha cedido dos viviendas al ayuntamiento para aquellas personas que las necesiten. El objeto social de la entidad es ayudar a la personas mayores, aunque en este caso se ha solicitado el beneplácito del patronato para poder cambiar su uso. «Estamos estudiando cada situación en concreto y solo tenemos dos de ellos más graves», señala el alcalde del municipio, Jesús Monzó. El más acuciante es el de una familia que vive en una caravana ubicada en Port, para la que ya se ha descartado el traslado a un albergue público y se ha dado solución para algunos de sus miembros.

Las iniciativas municipales o a través de asociaciones para ayudar a las personas mayores, con movilidad reducida o enfermas que no puedan salir a la calle se extienden por toda la comarca. La Asociación Alaquàs Debat, coordinada con el Ayuntamiento, reparte alimentos procedentes del centro de día a familias usuarias de Cáritas.

En Alfafar un restaurante ha donado productos frescos y cocinados que el Consistorio ha destinado a Cruz Roja. Alcàsser también ha puesto en marcha un servicio para hacer la compra de alimentos o medicamentos. En Picassent, Agrupament Escolta l’Om desarrolla esta iniciativa solidaria y el Ayuntamiento de Xirivella pide la colaboración ciudadana para localizar a aquellas personas que necesiten ayuda domiciliaria.

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