Los Juegos de Tokio, entre un posible aplazamiento y una cancelación improbable

Los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, que deben comenzar el 24 de julio, ¿pueden ser aplazados, cancelados o celebrarse a puerta cerrada? ¿Quién tomará la decisión y cuándo? La pandemia del coronavirus, que paraliza al mundo entero y que ha conllevado el aplazamiento y cancelación de numerosos eventos internacionales, genera grandes interrogantes sobre la cita japonesa.

Aunque el Comité Olímpico Internacional (COI) se niega a pensar en modificar los planes previstos, la presión no para de aumentar sobre la organización, a medida que el virus se propaga y la preocupación de los deportistas va en aumento. Estas son algunas preguntas y respuestas para comprender mejor cómo está la situación sobre Tokio 2020 y qué podría ocurrir próximamente.

¿Pueden ser cancelados los Juegos?

Desde el inicio de los Juegos Olímpicos modernos (Atenas-1896), ni los boicots (Moscú-80 y Los Ángeles-84), ni el virus SRAS (en 2003, un año antes de Atenas 2004), ni el virus Zika (antes de los Juegos de Río 2016) motivaron la cancelación de una cita olímpica. Únicamente las guerras mundiales provocaron la simple y pura cancelación del evento.

Así ocurrió con las ediciones previstas en Berlín (verano) en 2016 o en Japón, en Sapporo (invierno) y Tokio (verano) en 1940. Esa edición en Sapporo fue trasladada después a Garmisch-Partenkirchen (Alemania) y la de Tokio a Helsinki por la política expansionista del país nipón en China, pero ninguna de ellas pudo celebrarse debido al estallido del conflicto bélico.

La Segunda Guerra Mundial también motivó las cancelaciones de las citas olímpicas de Cortina d’Ampezzo (Italia, invierno) y de Londres (verano), que debían haber tenido lugar en 1944.

En teoría, el COI tiene el poder de cancelar los Juegos Olímpicos o de retirar la sede de 2020 a Tokio. Pero su presidente, Thomas Bach, aseguró a principios de marzo que «ni la palabra cancelación ni la palabra aplazamiento se han pronunciado». El miércoles, un portavoz del COI explicó que no se consideraba necesario tomar «decisiones radicales» y que «toda especulación en este momento sería contraproducente».

Preguntado este jueves por la agencia AFP, el COI aseguró de nuevo que su postura es el resultado de conversaciones «diarias» con el grupo de trabajo que estudia la situación. También hay contacto y reuniones con el Comité Organizador de los Juegos de Tokio 2020, la ciudad de Tokio, el gobierno de Japón y la Organización Mundial de la Salud (OMS).

-¿Quién puede decidir cancelar los Juegos?

El COI confía al Comité Organizador la misión de organizar los Juegos Olímpicos y contempla que los mismos tengan lugar en el año previsto (2020 en este caso), con riesgo de cancelación si no es así.

La Sesión del COI tendría poder para decidir organizarlos en 2021. Necesitaría para ello dos tercios de los votos del centenar de miembros el COI, que podrían votar a distancia. El poder de cancelar los Juegos Olímpicos es formalmente del COI. El contrato de la ‘ciudad sede’ contempla que el COI puede retirar la organización de unos Juegos a la ciudad designada «si la seguridad de los participantes está seriamente amenazada».

Toda decisión será presentada «como conjunta, pero el gobierno nacional tiene poder» igualmente, estima Jean-Loup Chappelet, profesor en el Instituto de Altos Estudios en Administración Pública (Idheap) de Lausana y especialista en el COI.

Pero como en julio de 1938, cuando Japón renunció a organizar los Juegos Olímpicos de 1940 tras el inicio de la guerra con China, el gobierno nipón podría tomar la iniciativa de cancelar el evento. «En teoría todo es posible», explica a AFP una fuente próxima de la dirección del COI. «Es difícil organizar los Juegos Olímpicos contra la voluntad o la prohibición del gobierno», señala.

-¿Cuándo debe tomarse una decisión?

El COI no se pronuncia porque repite incansablemente que confía en el «éxito» del evento. Únicamente Dick Pound, miembro decano de la organización, habló de la necesidad de una fecha límite. «En algún momento, ya sea en dos meses o en un mes, alguien tendrá que decidir si sí o si no», dijo el exnadador canadiense de 77 años a finales de febrero. Pero en ese momento, el coronavirus afectaba sobre todo a China y la situación era muy diferente a la actual.

-¿Podrían aplazarse los Juegos de Tokio?

Después del aplazamiento de un año de la Eurocopa y de la Copa América de fútbol, y del aplazamiento también de otros grandes eventos como el torneo de tenis de Roland Garros, la cuestión de retrasar los Juegos Olímpicos aparece también encima de la mesa.

La cuestión de un aplazamiento de los Juegos no se ha abordado oficialmente, pero «limitaría» los daños «para todos» (gobierno, COI y federaciones), estima Chappelet.

Para este profesor, «el gobierno japonés no tomará una medida de cancelación de los Juegos salvo en un caso extremo, ya que Japón confía mucho en estos Juegos para su imagen». «En el peor de los casos, propondría quizás un aplazamiento de exactamente un año», aventura.

Para el británico Patrick Nally, que impulsó en los años 80 el programa de marketing del COI, un aplazamiento «sería una solución más simple y lógica», los compromisos contractuales podrían respetarse y los deportistas «tendrían tiempo para prepararse». Pero las federaciones internacionales están divididas. «Para los deportes pequeños no presenta problemas, pero un aplazamiento tendría grandes consecuencias para grandes deportes como el baloncesto, que tendría que adaptar su calendario y sus campeonatos nacionales», estima un representante de una gran federación.

-¿Pueden disputarse los Juegos a puerta cerrada?

En total deben venderse unos 7,8 millones de entradas para los Juegos Olímpicos. A finales de febrero, Thomas Bach indicó que más de 4,5 millones de entradas se habían vendido en Japón. Un 20 o 30% del total de entradas se destinan al público internacional. No contar con público en los recintos parece difícil de imaginar.

El Ministerio de Turismo de Japón había estimado en 2018 en 600.000 espectadores extranjeros la previsión para los Juegos de Tokio, con todo el impacto económico que ello conlleva para el país anfitrión. «Organizar los Juegos Olímpicos a puerta cerrada constituye una opción imposible y no realista», estima Nally.

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