El Ibex 35 rebota un 2% con el apoyo de los bancos centrales

Los inversores siguen con pies de plomo. Incluso después de la reunión de emergencia del Banco Central Europeo, que concluyó con el diseño de un plan de emergencia dotado de 750.000 millones de euros y con el que adquirirá deuda pública, privada y pagarés y como mínimo hasta finales de este año y, en todo caso, hasta que se haya superado la crisis del coronavirus. Lo que más valoran los analistas y los mercados es que, como apuntan los analistas de Bankinter, el Eurobanco, a partir de ahora, comprará los bonos soberanos que libremente decida (griegos incluidos) según las necesidades, sin tener en cuenta el peso del PIB de cada estado.

«Se esperaba una medida como ésta después de la torpeza de Lagarde con los spreads», explica Philippe Waechter, de Ostrum AM (Natixis IM). La semana pasada, la presidenta del BCE, afirmó que la institución no está para cerrar los diferenciales de deuda, las primas de riesgo. El comunicado lanzado en la noche del miércoles al jueves supone una enmienda a la totalidad a esa declaración. Y, de hecho, el efecto que espera Waechter es una reducción de la «fragmentación financiera» surgida en los últimos días y cuya manifestación más palmaria es la apertura de las primas de riesgo. Desde Dunas Capital-Inverseguros, los analistas destacan especialmente que «si el mensaje al mercado del BCE de la semana pasada fue un ‘haré lo que pueda’, con la acción de la noche pasada, el mismo ya empieza a mutar a un ‘haré lo que sea necesario’». Lo importante, por tanto, como afirma Gilles Moëc, de AXA Investment Managers, no es ya la cifra de los 750.000 millones de euros, sino la eliminación de los límites para comprar según qué emisiones y según que deudas de qué países.

Por ello, si la reacción de las Bolsas fue bastante tibia y volátil, en el mercado de bonos la acción del Banco Central Europeo fue contundente y consistente durante toda la sesión. Así, la prima de riesgo de España, que había cerrado el miércoles en los 148 puntos básicos, en la jornada de hoy se situaba en los 105 puntos básicos. Y la italiana se estrechó de un día para otro desde los 268 (aunque llegó a rebasar los 320 puntos el miércoles) hasta los 203 puntos.

Pero, en la Bolsa, los movimientos volvieron a ser muy amplios. El Ibex-35 abrió al alza, a media sesión amenazó con las pérdidas, y a primera hora de la tarde volvió a reacelerarse, para cerrar con una subida del 1,93% y dar un último cambio en los 6.395,8 puntos.

Para reacelerarse, el selectivo español necesitó otra inyección de política monetaria que, en este caso, llegó del Banco de Inglaterra, que anunció una bajada de los tipos de interés y una inyección por 700.000 millones de euros.

Además, el Viejo Continente en su conjunto contó por la tarde con un comportamiento en Wall Street algo mejor de lo que llegaron a anticipar los futuros antes de la apertura. Así, al cierre de la sesión europea, el Nasdaq avanzaba un 1,6%, mientras el Dow Jones se dejaba un 0,14% y el S&P 500, alrededor de un 0,4%.

Pero, pese a los sendos programas de estímulo monetario y fiscal lanzados por los principales actores mundiales, las Bolsas no se acaban de reactivar. De acuerdo con los expertos de Bankinter, ello se debe a que si bien ya parece que existe la percepción de que «las medidas de gobierno y bancos centrales son ‘infinitas’», aún está pendiente de que se cumpla «la segunda condición necesaria para que el mercado deje de estar ‘roto’»: «que haya alguna mejora en las cifras de recuperados/contagiados o en alguna cifra o ratio relacionado con el virus».

Aunque, desde Amundi comentan que «aún no estamos al final de la fase de intervención de los bancos centrales»: «esperamos que haya más por parte de los bancos centrales y también del lado fiscal».

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