Interior facilita que los reclusos en semilibertad cumplan su condena en casa por el coronavirus

Imagen de archivo de la cárcel de Zaballa (Álava), que ha comenzado a extender el uso de pulseras de control telemático.Imagen de archivo de la cárcel de Zaballa (Álava), que ha comenzado a extender el uso de pulseras de control telemático.EL PAÍS

El Ministerio del Interior ha dado este miércoles otro paso para evitar que el coronavirus se expanda en las cárceles. La Secretaría General de Instituciones Penitenciarias ha remitido un oficio para que las juntas de tratamiento de las prisiones estudien la posibilidad de que los presos que ya disfrutan del tercer grado o se les flexibilizó el régimen de vida en la aplicación del artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario —como es el caso de los condenados por el procés— puedan permanecer en sus domicilios sin necesidad de acudir a las prisiones a dormir. Como medida de control, propone que se les coloquen pulseras telemáticas o, en su defecto, se realicen llamadas telefónicas aleatorias.

El oficio, al que tuvo acceso EL PAÍS, recoge nueve medidas que complementan las que ya activó Prisiones en los últimos días y que supusieron la cancelación de los permisos de salida y el fin de las visitas de familiares y amigos a los internos mientras dure el estado de alarma. Sin embargo, Interior decidió mantener las salidas diarias que hacen los reclusos en semilibertad, siempre y cuando fuera para acudir a un trabajo. Se había tomado la precaución de que cuando regresaran a dormir a los Centros de Inserción Social (CIS), pernoctaran en celdas aislados. Algo más de 8.000 reclusos disfrutan de alguno de los tipos de terceros grados contemplados en la legislación penitenciaria.

Marlaska en rueda de prense este martes en Moncloa. En vídeo, anuncia medidas en las cárceles para combatir el coronavirus. Moncloa | EPV

Ahora, Interior pretende potenciar uno de ellos, el que se rige por el artículo 86.4 del Reglamento Penitenciario y que hace referencia al control telemático. Instituciones Penitenciarias quiere que las cárceles estudien la posibilidad de extender el uso de estas pulseras para reducir lo máximo posible los presos que entran y salen a diario. Esta medida, que es potestad de cada centro, ya se realiza en la prisión donostiarra de Martutene y se ha empezado a aplicar en la de Zaballa (Álava), según fuentes penitenciarias. El principal problema es el número limitado de dispositivos disponibles: 2.300. Por ello, el escrito abre la puerta a que, ante su ausencia, ese control se haga con llamadas telefónicas al domicilio fijado por el recluso.

Interior también contempla como medida complementaria que a otros presos en semilibertad se les permita acumular dos permisos ordinarios de cuatro días cada uno y otras tantas salidas de tres días de fin de semana, de modo que permanezcan en su casa hasta dos semanas. Si en algún caso no se pudiera conceder permisos ordinarios, el escrito abre la posibilidad a autorizar salidas extraordinarios de hasta siete días para presos en régimen abierto. Tanto en el caso de que se instale una pulsera telemática como que se le acumulen los permisos, el preso deberá firmar un escrito en el que se compromete a permanecer en su domicilio y a salir únicamente para realizar las actividades contempladas en el decreto de estado de alarma.

Para los presos en semilibertad que no se beneficien de estas medidas, Interior mantiene sus salidas diarias para trabajar, aunque toma precauciones para evitar que a su regreso puedan contagiar el coronavirus si se han infectado. Se les someterá a medidas de aislamiento para que entren por tunos al comedor, de manera que solo haya a la vez pequeños grupos “y con la separación física necesaria”.

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