Pandemia ficción

«Siento agudos dolores, alfileres helados, que taladran mis sienes y sacuden el espinazo», gritan Biznaga en ‘Fiebre’, una de las composiciones recogidos en ‘Centro dramático nacional’, su primer álbum. Los madrileños describían en aquella canción el proceso febril, uno de los primeros indicadores de que el organismo está ya infectado. Y es que el miedo a la enfermedad, ese agente desconocido que invade silenciosamente nuestro cuerpo, ha sido tema recurrente en el ámbito de la creación cultural y, especialmente, en el cine. Sin ir más lejos, la invasión zombi que desde hace años asola las salas de cine parte, en muchos casos, del pavor al contagio y la infección.

Con el terror como hilo conductor, ’28 días después’ (2003) comenzaba cuando su protagonista despertaba en un hospital abandonado de Londres y descubría que una epidemia había arrasado con todo. Danny Boyle, el cineasta detrás de ‘Trainspotting’, planteaba aquí una inquietante duda acerca de si es peor convertirse en zombi -caer enfermo- o formar parte de una sociedad caótica en la que impera la ley y la mezquindad del más fuerte. La misma pregunta se hacía el director George A. Romero en la seminal ‘La noche de los muertos vivientes’ (1968), cuando contraponía la amenaza exterior de los no muertos al juego de jerarquías en el interior de una vivienda en la que varios tipos trataban de sobrevivir. De nuevo el miedo a lo desconocido sacaba a relucir el egoísmo y la insolidaridad. ¿Recuerdan la semana pasada cuando miles de personas vaciaron supermercados en nuestro país? Pues eso.

«Es que este tipo de películas no son más que representaciones a miedos reales que tenía y tiene la sociedad», explica el crítico de cine Pedro Berruezo. Así, si en los años cincuenta proliferaron las películas de catástrofes por el temor a la energía nuclear y los apocalipsis atómicos, «luego novelas como ‘Soy leyenda’ y películas como ‘La noche de los muertos vivientes’ convertirían esa destrucción en un símbolo de las relaciones humanas. Posteriormente, ese mensaje se actualiza con toda la oleada de películas que mezclan pandemia, zombis y postapocalipsis». Una pandemia, esta vez cinéfila, que arranca con la ya mentada ’28 días después’ y con el remake de otra cinta de Romero, ‘Amanecer de los muertos’ (Zack Snyder, 2004). «No se ha inventado nada después de eso», señala Berruezo, que cita títulos de diversa índole como la misma ‘Soy leyenda’ (Francis Lawrence, 2007) o el ‘blockbuster’ tan efectista como plano ‘Guerra Mundial Z’ (Marc Foster, 2013), un derroche de efectos especiales con Brad Pitt como protagonista que describe cómo Gerry Lane, un antiguo trabajador de Naciones Unidas, recorre el planeta entero a la búsqueda de una cura para el virus que está convirtiendo a los humanos en caníbales.

Un fotograma de 'Contagio'.

Un fotograma de ‘Contagio’.

Pero más allá del universo zombi y de filmes como ‘La ceguera’ (2008), ‘It Follows’ (2014), ‘Bird box: a ciegas’ (2018) o ‘Pandemic’ (2016), que tocan lo infeccioso desde la irrealidad, el terror, la ciencia ficción o la metáfora, hay otros títulos que apuestan por el realismo para abordar un asunto que ya de por sí acongoja. En este sentido, la más conocida es ‘Contagio’ (2011) de Steven Soderbergh. Con un reparto coral -Matt Damon, Kate Winslet, Laurence Fishburne, Marion Cotillard, Jude Law, Gwyneth Paltrow y Bryan Cranston formaban parte del elenco-, la película se dedica simplemente a mostrar la propagación por todo el planeta de un virus que, en pocos días, comenzaba a diezmar a la población. Para colmo de males, la transmisión se produce por el mero contacto entre seres humanos. Primeros planos de acciones aparentemente inocuas calan e inquietan a un espectador que persigue a una doctora de la OMS en sus pesquisas por averiguar el foco de la infección. Visto ahora, el relato resulta especialmente desasosegante porque pone sobre la mesa asuntos que estamos viviendo estos días, como el hecho de que en un mundo globalizado frenar la epidemia sea harto complicado o cómo el miedo a lo desconocido lleva a la sociedad a actuar de forma impulsiva e irracional. «Debería haberse prestado más atención durante su estreno y haberse tomado más en serio, porque fue una advertencia para las instituciones gubernamentales sobre lo que podría suceder y hubiera servido para desarrollar un plan de prevención», ha afirmado recientemente en una entrevista Tracey McNamara, patóloga veterinaria que trabajó como asesora científica para la película de Warner Bros.

Ahora que está de moda el cine surcoreano, merece la pena echar un vistazo a ‘Virus’ (Kim Sung Soo, 2013). ‘The flu’, por su título en inglés, apuntaba a que el miedo se contagia más que la propia enfermedad y lo hacía poniendo el foco en un grupo de inmigrantes ilegales al ser introducidos en un contenedor diseminan un virus aéreo y letal que infecta a la población de una ciudad de Corea del Sur que está a menos de 20 kilómetros de Seúl.

Y cómo olvidar ‘Estallido’ (Wolfgang Petersen, 1995), que trataba una amenaza similar al ébola. Protagonizada por Dustin Hoffman y Rene Russo, la historia giraba en torno a la búsqueda de una cura para un virus llamado ‘motaba’, cuyo índice de mortalidad es del 100%, 24 horas después de la infección. Afortunadamente, pura pandemia ficción.

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