«Ya no echo de menos 'Pasapalabra'»

El mismo camino que guió a Christian Gálvez (Móstoles, Madrid, 39 años) a la tele es el que le llevó a escribir novelas: «Las ganas de comunicar y tener la sensación de que es entretenido». El actual presentador de ‘El tirón’, el concurso que emite diariamente Telecinco en la última franja de ‘Sálvame’, acaba de publicar su tercera novela. Con ‘Hannah’ (Penguin Random House), el mítico conductor de ‘Pasapalabra’ ha hecho un paréntesis dentro de su serie ‘Crónicas del Renacimiento’, y se adentra en la Segunda Guerra Mundial para rescatar la historia del cónsul alemán Gerhard Wolf.

-¿Qué le llevó a escribir esta historia?

-Que me la encontré. Después de las dos primeras novelas del Renacimiento, tenía pendiente una tercera parte, pero me encontré con una historia que no se había contado y que merecía muchísimo la pena ser contada sin el rigor del ensayo y con la emoción de la novela.

-¿Por qué le llamo tanto la atención?

-Porque es la historia de un tipo que estaba en el limbo. Los italianos no lo ensalzaban porque era alemán, y los alemanes tampoco, porque, aunque Gerhard Wolf no era nazi y renegaba del nazismo, perteneció al Partido Nacionalsocialista. Fue un tipo que arriesgó su vida sin poder ganar nada a cambio. No es como la historia de Schindler.

-¿Cree que habrá pronto una novela sobre el coronavirus?

-Seguro. No mía, pero estoy convencido de que alguien ya tiene una novela sobre virus y pandemias, y que ahora cambiará cuatro cosas.

-¿Qué puede contar de Fénix Media Audiovisual?

– Que, igual que con la literatura, queremos juntar cultura y entretenimiento. Nos parece un reclamo cojonudo. No solo se tiene que basar en ‘quiz shows’, que también haremos, y puedo decir que hay dos formatos muy guays.

-¿Significa eso el fin de ‘El tirón’?

-A mí me gustaría que ‘El tirón’ continuara y creciera, aunque eso no depende de mi productora, sino de otras muchas cosas. Yo voy cada día a hacer ‘El tirón’ como si fuera el último, pero también como si fuese el primero. Por respeto a la productora, al equipo, y al Christian Gálvez presentador, me gustaría seguir.

-¿Cómo vivió el adiós de ‘Pasapalabra’ en Telecinco?

-Con dolor. Fue un sentimiento de pérdida muy grande, sobre todo por la urgencia, el ‘de hoy para mañana’, por la cantidad de gente que se quedó sin trabajo, y los millones de espectadores que se dejaron de tener uno de sus productos favoritos.

-¿Creía que era algo que realmente podía pasar?

-Desde que surgieron las primeras noticias, el sentimiento era el de hacer cada ‘Pasapalabra’ como si fuera el último, y no creo que diste mucho de lo que sientan otros cuando se enfrentan a una posible pérdida. Siempre hay un puntito de esperanza, aunque al final no pudo ser. Nuestra vida personal y profesional está hecha de premios y cicatrices a partes iguales, y esta fue una herida grande y profunda, pero ya ha sanado. No me quedo anclado mirando hacia atrás, y podría decir que hoy ya no lo echo de menos.

-¿Le duele que lo vaya a emitir Antena 3, o le alegra que el formato no muera?

-No me duele para nada. ‘Pasapalabra’ es un formato que debe estar vigente. Están con el equipo con el que yo he trabajado 12 años, y ya solo por el cariño, respeto y devoción que les tengo, creo que tiene que estar. Esto es televisión, y al final aquí se habla del que gana las audiencias, así que les deseo mucha longevidad, pero siempre un puntito y medio por debajo en el ‘share’ que nosotros (risas). Es un formato que tiene que vivir y que nunca perteneció a Christian Gálvez.

-¿Quién le gustaría que recogiese su testigo?

-No voy a decir un nombre, pero me gustaría que fuese alguien que respete a la audiencia de ‘Pasapalabra’, a la cultura, al entretenimiento y… el amor por las palabras. Seguro que lo encuentran.

-Con ‘El tirón’ y con la nueva productora, ¿cómo quedan sus planes de escritor?

-Tengo la necesidad de encontrar una historia tan buena como esta, y no quiero dejarme llevar por las prisas, por la frustración que me pueda provocar. Y en paralelo, estoy en un proceso de investigación en torno a la figura de Wolf, porque tengo un objeto personal suyo, y me gustaría entregárselo a sus descendientes. Es un libro que está dedicado por uno de los mayores historiadores del arte, que es Bernard Berenson. Se lo dedicó después de que fuese desnazificado en gratitud por haberle salvado de la barbarie nazi. Y lo tengo yo, y creo que no debería ser así.

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