El hombre más peligroso de Europa

Teniente coronel de las Waffen SS, liberador de Benito Mussolini, héroe militar, fugitivo nazi reconvertido en empresario millonario a la sombra del régimen franquista, espía al servicio de la CIA o el Mossad y personaje cuya biografía está plagada de misterios. Todo eso fue Otto Skorzeny (Viena, 1908-Madrid, 1975), mito y villano al mismo tiempo, del que un nuevo documental que se emitirá el sábado, a las 20,30 horas en La 2, revela muchos detalles inéditos.

Algunos de ellos proceden del archivo personal del militar nazi: cerca de 2.000 documentos que incluyen su correspondencia, su agenda, su contabilidad y hasta sus películas en 8 milímetros. Tras la muerte de Skorzeny, el archivo fue cedido por su viuda, Ilse Lüthje, a unos amigos de Madrid que habían pagado el asilo en el que ella residió hasta su fallecimiento en 2002. Nueve años después, el fondo fue subastado en Connecticut y acabó en manos del exmilitar e historiador norteamericano Ralph P. Ganis, quien también aporta su testimonio en este documental dirigido por Pedro Echave y Pablo Azorín, cuya investigación les ha llevado a Estados Unidos, Austria, Israel, Madrid, Barcelona y Mallorca.

Skorzeny se vinculó muy pronto al Partido Nacionalsocialista y con el estallido de la Segunda Guerra Mundial se alistó en el Ejército alemán, donde inicialmente fue asignado a la 1ª División SS Leibstandarte, la guardia personal del Führer. Su momento de gloria llegó en 1943 cuando el propio Hitler le encomendó la liberación de Benito Mussolini, arrestado en un hotel del Gran Sasso. El éxito de aquella operación le convirtió en un héroe popular y catapultó su carrera como especialista en operaciones especiales, entre ellas, la caída del almirante Horthy en Hungría y la infiltración tras las tropas aliadas en las Ardenas, durante la Operación Greif. De esa época son sus apodos: ‘Cara Cortada’, por la enorme cicatriz que lucía con orgullo en su cara, y ‘El hombre más peligroso de Europa’, por su fama como hombre de acción.

Juego a dos bandas

El documental sugiere que la Oficina de Servicios Estratégicos -la precursora de la CIA- no solo facilitó al final de la guerra su liberación del campo de Darmstadt, sino que también apoyó su absolución en los juicios de Dachau. En 1948 entró en España por Irún con un pasaporte falso y se instaló en Madrid, donde durante veintisiete años desarrolló una febril actividad empresarial siempre protegida por las autoridades franquistas. Vivió en una casa alquilada en El Viso y desde su oficina en la calle Montera intermedió en exportaciones de todo tipo, incluido el tráfico de armas.

Si, paradójicamente y por un lado, facilitó la participación de empresas alemanas en la construcción de las bases norteamericanas en España, por otro, no olvidó a sus antiguos camaradas nazis. En la cinta también se sostiene su intervención en las redes que ayudaban a escapar de Alemania a los miembros de las SS y se documenta su relación con Klaus Barbie -el llamado ‘Carnicero de Lyon’- y Adolf Eichmann, uno de los responsables directos de la llamada ‘solución final’.

El secuestro de este último por el Mossad en Buenos Aires y su posterior ejecución en Israel propiciaron que Skorzeny pactara su inmunidad en Madrid con agentes israelíes, a cambio de colaborar en las acciones del Mossad contra el programa de cohetes que había puesto en marcha Nasser en el Egipto de los años 60. En la cinta aportan testimonios escritores, historiadores, periodistas, su hija Waltraut Riess y hasta el último cazanazis, Efraim Zuroff, quien, ante la disyuntiva de definir a Skorzeny como héroe o villano, concluye rotundo: «Sirvió a un régimen que causó el mayor asesinato en masa de la historia. Por lo tanto, fue un pedazo de mierda».

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